Un agente de voz IA que coge todas las llamadas y sabe lo que nunca debe decir
Una llamada perdida a las siete y media suele ser un trabajo que se lleva otro. Un agente de voz IA contesta a todas.
Cinco llamadas perdidas a la semana, una de cada diez es un trabajo — un trabajo cada quince días. Tus cifras.
Cada llamada cogida, la cita agendada antes de colgar
Cuéntame qué debería pasar con tus llamadas
Con dos líneas basta. Qué entra, y qué debería pasar con ello. Lo leo yo y te contesto en un día laborable.

Sergey Avakyan. Me escribes a mí, no a un buzón — soy la empresa entera y soy quien lo construye. Más sobre mí →
Pasa a una persona lo que necesita una, un domingo a las ocho.
Los proyectos van por orden de llegada — cuanto antes empecemos, antes estará el tuyo.
- Contesta en el número que ya das — no cambia nada en la furgoneta ni en la web.
- La cita entra en el calendario que ya llevas, no en un panel más que abrir cada mañana.
- Una lista escrita de lo que no puede decir nunca — un precio, una fecha que no puede saber, una promesa de dinero — metida en el código, no pedida por favor en un prompt.
- Avisa de que es una máquina al empezar, y todo lo que se dijo queda escrito y buscable después.
La pieza que revisa una respuesta antes de darla no es trabajo nuevo. Lleva meses leyendo cada contestación a un comprador real de mi propio negocio antes de que salga, todos los días — es uno de los trece sistemas míos en marcha, de sesenta y cinco construidos.
Un cuarto de la cifra que acordemos se paga al empezar, y ese cuarto es el único dinero en riesgo bajo la promesa de las dos semanas — lo demás no se debe hasta que aquello funciona. Lo que te pone abajo de la banda: un calendario, un número y unas reglas que ya sabes decir en voz alta. Lo que te pone arriba: varios calendarios o varias sedes, un sistema de clientes en el que hay que escribir, y reglas que nadie ha puesto por escrito todavía. Cae en la banda de en medio porque contestar es la mitad fácil — el trabajo está en entrar en el calendario que ya llevas y en el sitio donde ya apuntas a tus clientes, y en acordar qué no puede decir nunca.
- Dos semanas, o la primera fase es gratis. La primera fase es una pieza concreta, escrita antes de empezar. Si no está funcionando dos semanas después del arranque, no la pagas. El reloj se para los días en que estoy esperando un acceso o una respuesta tuya.
- El aprobado lo escribes tú antes que yo el código. Antes de construir nada acordamos una frase que dice qué significa que funcione — por ejemplo, «coge la llamada, deja la cita en el calendario y nunca promete un precio, en nueve de cada diez de cincuenta llamadas reales». Si no llega ahí, eliges tú: lo termino a mi coste, o te devuelvo el dinero de esa fase y el trabajo se queda conmigo.
- Tres meses de arreglos incluidos. Durante tres meses tras la entrega arreglo lo que se rompa de lo que yo construí, y ya está pagado. Algo que pidas después, o un servicio de otro que cambie por debajo, es trabajo nuevo — y te digo cuál de las dos cosas es antes de tocarlo.
El «yo» de esta web es la empresa entera: AVAROPA SLU, un socio y un empleado, y los dos soy yo. La garantía es de la empresa, y yo soy quien responde de ella — tratas con la misma persona de principio a fin.
Cada fase que hayas pagado es tuya en el momento en que se paga — el código y las cuentas, entregados sobre la marcha. Nada de esto depende de que te quedes.
Los precios van sin IVA — 21% en España, inversión del sujeto pasivo para una empresa de la UE con NIF-IVA válido, y normalmente ninguno fuera de la UE — se confirma en tu factura. La banda es un punto de partida; la cifra exacta se acuerda y se cierra antes de empezar, y después no se mueve. Lo que garantizo es la primera pieza en dos semanas; los plazos de cierre son lo que suele tardar un trabajo de ese tamaño.
Qué cambia el lunes
Suena y nadie coge. A veces dejan un mensaje; casi siempre llaman al siguiente de la lista.
La coge, le repite el trabajo para que lo confirme, y le da un hueco de tu calendario antes de que cuelgue.
Quien coge el teléfono se inventa una cifra, o promete llamar luego y se le olvida.
Dice lo que puede decir y se niega a dar el número que no puede saber — y te pone delante a alguien que ya viene filtrado.
Seis mensajes en el buzón, tres del mismo, y una tarde entera devolviendo llamadas.
Una lista al final del día: quién llamó, qué quería, qué quedó agendado y qué te necesita a ti.
Nada de esto obliga a tu equipo a cambiar cómo trabaja. El número de teléfono sigue siendo el mismo.
Cómo funciona, qué se niega a hacer, y cuándo no lo necesitas
Esto no es una centralita virtual
Una centralita virtual reparte llamadas: menús, colas, desvíos, un buzón. Hace bien lo suyo, y si lo que te falta es repartir, cómprala — cualquiera de las operadoras te la monta por bastante menos de lo que cuesta esto, y te sirve.
Lo que una centralita no hace es contestar. Un agente de voz IA entiende para qué llaman, deja la cita en el calendario que ya llevas y se calla cuando la respuesta no le corresponde. Las dos cosas conviven: esto suele ir detrás de la centralita que ya tienes, no en su lugar.
De qué está hecho esto
Cada pieza de aquí ya funciona en algún sitio. La que revisa una respuesta antes de que salga — una comprobación aparte que lee cada contestación y bloquea cualquier cosa que el negocio no haya autorizado — está hoy en marcha en mi propio asistente de clientes. Meter una cita en un calendario de verdad, con reglas de quién hace qué y cuánto dura, funciona en esta misma web: la hora gratuita que puedes reservar aquí abajo la escribe una máquina en un calendario. Pasar de voz a palabras y de palabras a voz se compra hecho, y no es donde un trabajo así se gana o se pierde.
Así que construir esto no es investigar. Es ajustar piezas probadas a tu número, a tu calendario y a tus reglas — y luego ser estricto con lo que la cosa no puede decir jamás. Los sistemas de esta web van desde un chatbot suelto hasta uno que contesta preguntas sobre un negocio entero; coger un teléfono cabe holgadamente dentro de ese rango.
Las llamadas difíciles, y cómo se llevan
- Es voz, no texto. Acentos, ruido de fondo, una línea mala y dos personas hablando a la vez. Lo bien que va en una demo tranquila no te dice nada de un viernes a tope. Si quien te lo vende no te deja probarlo con tus propias grabaciones, esa es la respuesta.
- Contesta algo que no debía. Un precio, una fecha de entrega, una devolución, algo clínico. Una respuesta inventada cuesta más que un mes de llamadas perdidas, y va a sonar completamente segura de sí misma — que es justo por lo que la respuesta la revisa algo antes de decirse, no después de una reclamación.
- La cita es la parte difícil. Coger un recado sabe cualquiera. Escribir de verdad en tu calendario, respetando quién hace qué y cuánto dura, sin pisar dos citas — eso es la integración, y ahí es donde estos proyectos se encallan.
- El paso a una persona se trata como un extra. Quien necesita hablar con alguien debería conseguirlo sin repetirse. Si al pasar la llamada se pierde lo que ya se dijo, has añadido un paso en vez de quitarlo.
- Nadie mide las llamadas que se perdieron. El número que importa no es cuántas se cogieron, es cuántas acabaron en cita y cuántas se colgaron sin más. Los dos se pueden medir, y los dos suelen faltar en el panel.
Qué construiría yo, y en qué orden
- La revisión antes de la voz. Una comprobación aparte que lee cada respuesta antes de que se diga y bloquea cualquier promesa de precio, fecha o resultado que el negocio no haya autorizado. Esta es la pieza que ya está en marcha del lado del texto.
- Una integración de verdad, no cinco. El calendario o el sistema de citas que usas de verdad, escrito como es debido, con las reglas de quién y cuánto. Lo demás espera.
- Un paso a persona con nombre y dueño. Una lista corta de situaciones en las que se para y pasa la llamada, con todo lo dicho adjunto, y una persona que responde de esa cola.
- Los dos números, desde el primer día. Citas conseguidas y llamadas perdidas, medidas antes y después, para que la cosa se pueda juzgar en vez de admirar.
Dónde tiene que pararse la llamada, con tus palabras
Esta lista es el entregable de verdad, y se escribe contigo antes de construir nada. Una versión de ella, para una clínica:
- Cualquier cosa de precio más allá del publicado — para, coge un teléfono y promete una llamada en menos de una hora.
- Cualquier cosa clínica — para en seco, sin parafrasear lo que diría un médico.
- Alguien que dice que está molesto — para a la primera señal y pasa a una persona con todo lo dicho hasta ahí.
- Una cita fuera de las reglas normales — coge los datos, no la confirmes, y déjala marcada para que una persona la confirme o la rechace.
Es pronto para ti si
- Se te escapan unas pocas llamadas por semana. Un buzón compartido y un turno para devolverlas sale más barato y funciona.
- Tus reglas para dar cita viven en la cabeza de alguien. Ponlas por escrito primero — solo eso ya te va a ganar alguna cita.
- Una respuesta equivocada al teléfono tiene consecuencias reales y no tienes a nadie que se haga cargo de la cola de excepciones.
Qué se construye de verdad
Abre la lista de piezas — 10 pasos, y cuáles ya funcionan
No es el dibujo de un producto. Es la forma que tendría el sistema para este trabajo, y de qué está hecha cada pieza. Elige una situación y se enciende el camino.
Entra la llamada
- Entra la llamadatu número, desviadoTu número de siempre, desviado. Nadie tiene que cambiar lo que pone en la furgoneta ni en la web.
- Se convierte en textovoz a texto, guardadoVoz a texto, limpiado y guardado.Funcionando hoy →
Entiende qué quieren
- Qué quiere de verdaduna cita, un precio, o túUna cita, un precio, un trabajo que ya existe, o algo que te necesita a ti.
- Se escribe la respuestacon tus palabrasCon tus palabras, a partir de lo que ya has dicho antes.Funcionando hoy →
El límite
- Se revisa antes de decirlala lista que no cruzaUna segunda revisión independiente lee cada respuesta antes de que salga y la compara con la lista de lo que no puede decir nunca: un precio, una fecha que no puede saber, una promesa de dinero.Funcionando hoy →
Lo que pasa después
- Queda en tu calendarioel hueco que tienes libreEl hueco que de verdad tienes libre, en el calendario que ya usas.
- Escrito donde lo puedas encontrarbuscable despuésQuién llamó, qué quería, qué se dijo. Buscable después.Funcionando hoy →
- Pasa a una personacon todo lo ya dichoCon todo lo dicho ya delante, para que nadie tenga que empezar la conversación otra vez.
Alguien lo vigila
- Alguien se entera si deja de funcionarel silencio es lo que más cuestaEl silencio a las tres de la mañana es el fallo que más cuesta, porque no lo ve nadie.Funcionando hoy →
- Un resumen cada mañanallamadas, citas, negativasCuántas llamadas, cuántas citas, qué se negó a contestar y por qué.Funcionando hoy →
Sigue una situación
Toca una para encender el camino. Tócala otra vez y vuelve a verse todo.
6 de las 10 piezas de aquí ya funcionan cada día en mis propios negocios — salen de 4 de los trece sistemas míos en uso diario, y cada caja dice de cuál. El resto es el trabajo: tu calendario, tus clientes, y la lista de lo que no puede decir nunca.
Las piezas de esto que ya funcionan
- Asistente de chat con clientes — lo más parecido a esto que ya está en marcha: preguntas de siempre contestadas con la voz del vendedor, y una comprobación aparte que aprueba cada respuesta. Lleva meses haciéndolo contra compradores reales, todos los días.
- Asistente personal de IA — la otra mitad: reservar una mesa, perseguir una respuesta, transcribir una nota de voz y dejarla donde se pueda encontrar.
- Bot de resumen para el equipo — la parte aburrida que nadie enseña en una demo: el mismo resumen cayendo en el chat del equipo cada mañana, haya alguien libre o no.
- Vigilante de sistemas — el monitor que se entera en el momento en que cualquiera de estas piezas deja de funcionar.
Respuestas honestas
¿Qué hace exactamente un agente de voz IA?
Coge la llamada, resuelve las preguntas de siempre, deja la cita en tu calendario y toma un recado cuando no puede más. Lo que de verdad merece la pena juzgar es lo contrario: qué se niega a contestar, y cuánto tarda en poner a una persona de verdad al teléfono cuando toca.
¿Se dará cuenta quien llama de que no es una persona?
Hay que decírselo, claro y al principio. Además de que el reglamento europeo de IA obliga a avisar de que se está hablando con una máquina, es simplemente la versión que no explota: a quien se lo dijeron le molesta una respuesta mala, y a quien no se lo dijeron le indigna que le hayan engañado.
¿Puede dar citas por su cuenta?
Sí, cuando está bien metido en el calendario o el sistema de citas que ya usas, con tus reglas de quién hace qué y cuánto dura cada cosa. Esa integración es el trabajo de verdad — coger un recado es la parte fácil que te enseñan todas las demos.
¿Y la grabación de las llamadas y el RGPD?
Se avisa al principio de la llamada, junto con el aviso de que es una máquina. Antes de construir nada se deja por escrito para qué se guarda cada cosa, cuánto tiempo y quién puede abrirla — y lo que no haga falta guardar, no se guarda. Si trabajas con datos de salud o de menores, eso se decide antes de la primera línea de código, no después.
¿Qué existe ya y qué se construye?
Las dos partes difíciles ya funcionan: la revisión independiente que impide que una máquina prometa un precio o una fecha, viva en un asistente de clientes real, y la escritura automática en un calendario real, viva en esta web. Lo que se construye para ti es la parte de voz, el cableado a tu número y a tus reglas, y la lista de lo que tiene que negarse a decir. La voz es lo rápido; tus reglas son lo que lleva tiempo.
Cuéntame lo que te está costando el teléfono
Dos líneas: cuántas llamadas entran, qué preguntan casi todas, y qué pasa hoy cuando no coge nadie. Te digo claro si un agente de voz te compensa, o si algo mucho más simple te recupera la mayoría de esas citas. La primera conversación es de una hora y es gratis.
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